La Reforma del PMO en Argentina:

Cuando ajustar el sistema significa ajustar al paciente

I. Un anuncio que merece ser leído con cuidado

Cuando un funcionario de gobierno dice que quiere reformar el sistema de salud para hacerlo mas sustentable y basado en evidencia científica, la respuesta instintiva es la aprobación. Quien puede estar en contra de la sustentabilidad o de la evidencia. El problema es que esas palabras, en el contexto político y económico actual, funcionan como eufemismos de algo concreto: recortar lo que el sistema está obligado a cubrir.

Hace días, el Superintendente de Servicios de Salud, Claudio Stivelman, confirmo que el gobierno estudia una reforma profunda del Plan Medico Obligatorio (PMO). El anuncio fue hecho en un desayuno de trabajo con financiadores y prestadores privados, no en un foro de sociedades científicas ni en una mesa con representantes de pacientes. Ese detalle no es menor: dice mucho sobre quienes están sentados en la mesa cuando se decide que deja de cubrirse.

Escribo este articulo como médico que trabaja a diario con pacientes críticos, que conoce de primera mano lo que significa no tener cobertura en el momento justo, y que se niega a mirar esta reforma con la ingenuidad de quien cree que el Estado argentino, en este contexto de ajuste fiscal generalizado, va a rediseñar el sistema sanitario pensando primero en el paciente.

II. El diagnóstico correcto, el remedio equivocado

El diagnostico que hace el gobierno sobre el PMO no es del todo incorrecto. Es verdad que el sistema creció durante treinta años acumulando más de cien normas sin financiamiento claro. Es verdad que los tratamientos de alto costo consumen más del 40% de la recaudación de muchas obras sociales, y que eso drena los recursos destinados a atención primaria, honorarios médicos y prestaciones básicas. Es verdad que la judicialización masiva de la salud es un problema serio y estructural.

Pero un diagnostico correcto no garantiza un tratamiento correcto. Y lo que preocupa no es que se quiera reformar el PMO, sino como, con que criterios, con que urgencia, y sobre todo, en beneficio de quien.

El sistema de salud argentino tiene tres grandes problemas interrelacionados: esta fragmentado en cientos de obras sociales de tamaños y capacidades absolutamente dispares; esta crónicamente sub financiado porque los aportes no crecen al ritmo de los costos sanitarios; y está mal gestionado, con un nivel de intermediación, corrupción y despilfarro que ninguna reforma del PMO va a resolver. Recortar la canasta de prestaciones sin atacar esos tres problemas de fondo es curar la fiebre bajándole la temperatura al termómetro.

III. Lo que la reforma no dice: el financiamiento es el problema real

Existe una pregunta que brilla por su ausencia en todos los anuncios oficiales sobre la reforma del PMO: por que el sistema no tiene suficiente dinero para cubrir lo que ya cubre. La respuesta es incomoda porque implica hablar de salarios, de empleo informal, de evasión de aportes, de la atomización del sistema en obras sociales que en muchos casos son estructuras burocráticas que consumen recursos sin agregar valor sanitario.

En lugar de enfrentar esa incomodidad, la reforma opta por el camino más corto: achicar lo que se promete en vez de financiar mejor lo que se promete. Es una lógica conocida en la Argentina del ajuste: cuando el Estado no puede cumplir sus obligaciones, redefine las obligaciones.

Esto no es modernizar el sistema. Es bajarle el piso a los derechos de los afiliados para que el sistema parezca solvente en el papel.

El dato que el gobierno usa como argumento para la reforma es que los medicamentos de alto costo consumen demasiado del presupuesto de las obras sociales. Pero ese dato tiene otra lectura: los medicamentos de alto costo son caros porque la Argentina no tiene poder de negociación frente a la industria farmacéutica, no tiene compras centralizadas, no tiene evaluación de precios vinculante. Países que resolvieron ese problema, como Alemania o Francia, no lo hicieron recortando coberturas sino negociando precios desde una posición de fortaleza institucional. Eso requiere Estado, no menos Estado.

IV. La experiencia internacional: lo que Argentina no está replicando

Cuando el gobierno menciona la creación de una Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AGNET) como modelo a seguir, cita experiencias como el NICE británico o el IQWIG alemán como inspiración. El problema es que esas referencias son selectivas y omiten lo más importante: el contexto institucional en el que esos organismos funcionan.

El NICE británico

El NICE opera en el marco del NHS, un sistema de salud público, universal, con financiamiento estable y un médico de cabecera asignado a cada ciudadano. Cuando el NICE limita una cobertura, lo hace dentro de un sistema que garantiza atención primaria de alta calidad, medicamentos esenciales gratuitos y hospitalización sin costo. Además, sus decisiones son públicas, contestables y periódicamente revisadas. Trasladar el instrumento de racionamiento a un sistema que no tiene el resto de la arquitectura del NHS es un trasplante sin donante compatible.

El IQWIG alemán

Alemania tampoco recorta coberturas: negocia precios. El sistema germano tiene el poder de decirle a un laboratorio que su medicamento va a pagarse al precio del estándar existente si no demuestra beneficio adicional. Eso protege el presupuesto sin negar prestaciones. Es la diferencia entre regular la industria y recortar derechos. Argentina, que tiene una de las industrias farmacéuticas más rentables y menos reguladas de la región, no parece estar mirando ese modelo con la misma atención.

Colombia: el espejo que nadie quiere ver

El caso colombiano es el más instructivo y el menos citado por los funcionarios. Colombia creo su Plan de Beneficios en Salud con una agencia de evaluación propia hace más de una década. El resultado: la judicialización no bajo, subió. Porque cuando el sistema le niega algo a un paciente con indicación médica, ese paciente va a la justicia. Y los jueces, que no quieren que nadie se muera en sus escritorios, ordenan cubrir. El problema estructural se traslada, no se resuelve.

La lección es clara: ningún recorte de canasta resuelve la judicialización si no hay mecanismos de excepción clínicamente sólidos y financiamiento genuino para los casos complejos. Argentina parece dispuesta a importar el instrumento de racionamiento sin importar la arquitectura institucional que lo hace funcionar.

V. El medico en el centro de la tormenta

Lo que más me preocupa de esta reforma no es el debate de política sanitaria. Es lo que le va a pasar al médico tratante cuando el sistema le diga a su paciente que ya no cubre lo que ese paciente necesita.

1. La transferencia del conflicto al acto medico

Hoy, cuando una obra social niega una cobertura con indicación médica, existe la vía judicial. El medico prescribe, el paciente ampara, el juez ordena. Ese circuito es imperfecto, inequitativo y lento, pero existe. Si la reforma cierra esa vía mediante restricciones legalmente blindadas en la nueva canasta, el conflicto ya no va a resolverse en los tribunales. Va a caer directamente sobre el consultorio, sobre la guardia, sobre la unidad de cuidados intensivos.

El medico va a quedar en la posición de tener que explicarle a un paciente o a su familia que el tratamiento indicado no está cubierto, que no hay amparo posible, y que las alternativas son pagarlo de su bolsillo o resignarse. Eso no es una decisión clínica. Es una decisión de política sanitaria disfrazada de acto médico.

2. La ética de la escasez no puede imponerse individualmente

La bioética ha desarrollado marcos robustos para pensar la asignación de recursos escasos en medicina: los criterios de triage, los comités de bioética, los protocolos de limitación del esfuerzo terapéutico. Todos esos marcos tienen algo en común: las decisiones de racionamiento no recaen sobre el medico individual sino sobre instituciones, comites, normas colectivas y transparentes.

Lo que la reforma del PMO amenaza con producir, si no viene acompañada de esos marcos institucionales, es exactamente lo contrario: médicos individuales tomando decisiones de racionamiento sin respaldo normativo, sin comité de bioética, sin protocolo, y cargando con el peso moral de esas decisiones en soledad.

3. El riesgo de la autocensura prescriptiva

Existe un fenómeno documentado en sistemas con restricción dura de cobertura que debería preocuparnos especialmente: la autocensura prescriptiva. El médico que sabe que cierto tratamiento no está cubierto empieza a no prescribirlo, no porque no este indicado, sino para evitar el conflicto con el financiador, para no frustrar expectativas en el paciente, o simplemente por fatiga del sistema. Eso no es medicina basada en evidencia. Es medicina basada en lo que el sistema decide financiar. Y es una degradación silenciosa del acto médico que ningún decreto va a registrar.

4. La limitación económica del esfuerzo terapéutico

En medicina critica, la limitación del esfuerzo terapéutico es una decisión clínica legitima cuando se basa en la futilidad del tratamiento, en la voluntad del paciente, o en criterios de proporcionalidad. Pero hay una frontera ética que no puede cruzarse: decidir no escalar un tratamiento porque el sistema no lo financia es cualitativamente diferente. Es una decisión económica con consecuencias sobre la vida humana, y no puede confundirse con una decisión clínica ni imponérsele al médico como si lo fuera.


Si el Estado decide que ciertos tratamientos no van a financiarse, que lo diga con claridad y que cargue con la responsabilidad política de esa decisión. Lo que no puede hacer es delegar esa responsabilidad sobre el médico tratante, que pasa a ser el ejecutor de una política de racionamiento que nunca eligió.


VI. Lo que esta reforma necesita para no ser simplemente un recorte

No me opongo por principio a revisar el PMO. Me opongo a hacerlo de esta manera, con esta velocidad, en este contexto, y sin las garantías mínimas que hacen que una reforma de este tipo sea algo distinto a un ajuste con vocabulario técnico.

Si el gobierno quiere reformar el PMO de manera genuina, necesita al menos cinco condiciones que hoy no están sobre la mesa:

Primera: que la AGNET sea independiente de verdad, con participación vinculante de sociedades científicas, bioeticistas, organizaciones de pacientes y representantes del sistema público. No un organismo que valide decisiones ya tomadas por razones fiscales.

Segunda: que cualquier exclusión de la canasta venga acompañada de un mecanismo de excepción clínicamente fundado, accesible y rápido, que no requiera litigar para activarse.

Tercera: que se ataque simultáneamente el problema del financiamiento, comenzando por la negociación centralizada de precios de medicamentos de alto costo. No hay racionalidad en recortarle cobertura al paciente sin antes haberle pedido cuentas a la industria farmacéutica.

Cuarta: que se establezcan marcos institucionales claros, comités de bioética con poder real y protocolos transparentes para que las decisiones de racionamiento no recaigan sobre el medico individual.

Quinta: que el proceso sea público, participativo y sometido al debate parlamentario, no resuelto por decreto en un desayuno de trabajo con los mismos actores que tienen interés económico en la restricción de coberturas.

Sin estas condiciones, lo que se presenta como una modernización del sistema es, en los hechos, una privatización del riesgo sanitario. El Estado se retira de su obligación de garantizar cobertura, y el costo de ese retiro lo pagan los pacientes con menos recursos, los médicos que quedan solos frente a decisiones imposibles, y el tejido de confianza entre la medicina y la sociedad que tanto costo construir.


En medicina aprendemos desde el primer año que la escasez de recursos no exime de la obligación ética. Lo mismo debería valer para quienes diseñan políticas sanitarias: la restricción presupuestaria no exime al Estado de su obligación de cuidar a los más vulnerables. Solo cambia la forma en que esa obligación se cumple. Y esa forma importa enormemente.


 ¿Eutanasia en Argentina? Antes de decidir, pensemos juntos.


En el día de hoy se concretó la ejecución por eutanasia de Noelia Castillo, una española de 25 años que solicito la eutanasia luego de un periplo de experiencias muy dolorosas en su vida. Allí nace mi inquietud de escribir esta nota.

Todos los días, como médico, me enfrento a situaciones límite. Pacientes con dolor, familias angustiadas, decisiones difíciles. Y precisamente por eso siento la necesidad de compartir algunas reflexiones sobre un debate que está llegando a nuestro país: la eutanasia.

Quiero hacerlo sin banderas políticas ni religiosas. Solo desde la medicina y desde algo que creo profundamente: los seres humanos no somos individuos aislados. Somos nosotros y nuestra circunstancia.

Cuando alguien sufre, no sufre solo. Sufre con su familia, con quienes lo aman, con quienes lo cuidan. Y cuando alguien muere, esa muerte tampoco ocurre en soledad — deja una huella profunda en todos los que lo rodean. Por eso me preocupa cuando se presenta la eutanasia como un acto de autonomía individual, como si la decisión de morir fuera un asunto puramente personal. No lo es. Eliminar al que sufre no elimina el sufrimiento — lo transfiere.

Desde mi formación, el rol del médico tiene bases filosóficas claras: no dañar, no dejar sufrir, y mantener siempre la esperanza de la vida. No la esperanza ingenua de que todo va a mejorar milagrosamente, sino la esperanza activa de acompañar, de aliviar, de estar presente hasta el final. Para eso existen los cuidados paliativos — herramientas médicas, psicológicas y espirituales que permiten transitar el sufrimiento sin necesidad de adelantar la muerte.

Suele aparecer un argumento que parece contundente: "Pero los paliativos no llegan a todos en Argentina." Es verdad, y es un problema serio. Pero eso no es un argumento filosófico a favor de la eutanasia — es un argumento político y económico a favor de invertir en cuidados paliativos universales. La solución a la escasez no puede ser eliminar a quienes necesitan cuidado.

Y acá está mi mayor preocupación: Argentina no está lista. No tenemos una red paliativa consolidada. No hay formación sistemática en acompañamiento al final de la vida en la mayoría de nuestras facultades de medicina. Y no hemos tenido aún un debate social honesto y profundo sobre la muerte, el sufrimiento y la dignidad.

Legislar sobre eutanasia en este contexto sería poner el carro delante del caballo. En países donde se legalizó, los criterios de aplicación se fueron ampliando con el tiempo — lo que comenzó como una excepción para casos extremos fue normalizándose gradualmente. Eso debe hacernos reflexionar.

No escribo esto para imponer una postura. Escribo porque creo que este debate merece seriedad, y que las voces de quienes trabajamos todos los días con pacientes críticos tienen que estar presentes antes de que se tomen decisiones legislativas irreversibles.

La pregunta no es solo si tenemos derecho a morir. Es qué tipo de sociedad queremos ser con quienes están sufriendo.


 ¿Adónde vamos?


En los últimos meses, como consecuencia de las políticas económicas, estamos comenzando a ver el rostro más desgarrador, despiadado y cruel de decisiones que parecen haberse alejado por completo de la gente.

La crisis extrema del sistema de salud ya no es una advertencia: es una realidad que pone en riesgo concreto la vida de la población. Y golpea con mayor dureza, con una crudeza insoportable, a quienes menos pueden defenderse.

No alcanzó con el deterioro de la educación. No alcanzó con los recortes en discapacidad, que han llegado incluso a restringir la atención de personas profundamente vulnerables. Hoy, el abandono también alcanza a nuestros mayores, a quienes deberían ser prioridad y no una variable de ajuste.

La pregunta es inevitable, urgente, casi desesperada: ¿adónde vamos por este camino?

Porque no estamos hablando de números, ni de balances, ni de estadísticas, ni de déficit fiscal, ni de balanza comercial, ni de inflación. Estamos hablando de la salud de las personas.

Tal vez este daño no se refleje en los indicadores económicos. Tal vez no aparezca en los informes del INDEC. Pero va a aparecer (y con dolor) en lo más profundo de nuestras conciencias, el día en que esta realidad nos toque de cerca, cuando sean nuestros propios padres, nuestros abuelos, nuestros seres queridos.

Estas palabras desde la desesperación y de la impotencia.

Pero, por sobre todo, nacen de una necesidad de una urgente respuesta. ¿Adónde vamos?


Valio la pena ?


"Un día Juan Torres lee en el diario la cantidad de niños que morían de hambre. 

El millonario decide donar toda su fortuna para ellos. 

Al tiempo ya en la ruina se entera de que una persona necesitaba un riñón para vivir. Va al médico y decide donar un riñón. 

Luego se entera de la cantidad de personas que necesitaban un corazón, pulmones, un hígado para vivir ... y decidido se presenta ante su médico para manifestar su intención de donar sus órganos. 

Sorprendido el galeno le dice "Eso sería un suicidio". 

Retorna a su casa y sin cambiar de opinión escribe una carta explayándose de sus intenciones. 

Minutos más tarde se pega un tiro. 

En su lápida decía Juan Torres un hombre que entrego todo". 


Quien lee esta historia sabe que siguen niños muriéndose de hambre, personas en espera de un trasplante que nunca llegaran a tener. 

Esa persona se pregunta...  "Valió la pena ?"

Desde algún lado se escucha : "...al menos lo intente ... "


Esta historia no es real.

Mi propio responso


“Vivíamos en un mundo acelerado, egoísta, donde no teníamos tiempo para la familia, persiguiendo valores superfluos, donde la amistad ocasional era una rutina, los hijos habitantes de una casa que a veces compartíamos, con líderes políticos egoístas, millonarios que no sabían que hacer con su dinero que ya no podían contar, hasta que ese tren de la vida se detuvo de golpe a principio de año. 

Llego el coronavirus.

Luego del desconcierto y el miedo que nos inmovilizó. Con el tiempo comenzamos con críticas a esa quietud. 

Donde el quédate en casa comenzó a cuestionarse, nos aburrimos..., la economía cayó,  o no se adaptó,  porque no quiso o no supo cómo salir pero igual cayó. 

La pandemia comenzó a mostrar cuestionamientos y salidas egoístas.

Mi nombre era Juan, tenía tres hijos y una hermosa esposa. 

Yo era uno de esos. 

Me había cansado y seguramente en algún mate compartido me contagie de COVID.

Comprendí la verdadera dimensión del COVID cuando pase horas y horas en una habitación solo acordándome de respirar, con solo el ruido del flujo del oxígeno, hasta que todo eso no fue suficiente. 

Ya era tarde para comprender las recomendaciones y sin despedirme de mi familia los tuve que dejar. 

Tal ves ese mundo que dejo tenga más conciencia en el planeta, con más amor, y mucha más empatía por el dolor de la gente. 

Para mi fue tarde para cambiarlo o al menos verlo, que no sea para vos que me lees. Cuídate. 

Disfruta tu familia.” 


Esta historia nunca existió.

Responsabilidad social en épocas de pandemia


Responsabilidad social son dos palabras que se vienen escuchando muy a menudo en diferentes mensajes que tratan de explicar el apego a las normas y cambios de conducta que nos impuso la aparición de la pandemia por coronavirus.

A pesar que no hay una definición completamente aceptada podemos decir que Responsabilidad social es “…la teoría ética o ideológica que una entidad ya sea un gobierno, corporación, organización o individuo tiene una responsabilidad hacia la sociedad. Esta responsabilidad puede ser “negativa” significando que hay responsabilidad de abstenerse de actuar (actitud de “abstención”) o puede ser “positiva”, significando que hay una responsabilidad de actuar, (actitud proactiva)”.

Los orígenes de responsabilidad social se remontan a los inicios de la civilización cuando el hombre comenzó a formar parte de comunidades, al principio arcaicas y luego mas organizadas. Al principio con costumbres, luego normas y leyes, pero siempre procurando la conveniencia y el bien común para asegurar su supervivencia.

Podemos hablar de diferentes responsabilidades sociales ya sean corporativas, empresariales, individuales, gubernamentales etc etc. Sin embargo a la que me quiero referir en esta oportunidad es la referida con la aparición de la pandemia por coronavirus.

Esta enfermedad de la que todavía no se tiene cura ni vacuna, y solo disponemos de cambios de conductas y cambios de hábitos, tiene mucha relación con el apego a esas normas nuevas que debemos incorporar en muestras costumbres. 

Para eso están los protocolos de actuación. Esos mismos protocolos tan fríos y desalmados, como el mismo virus, nos indican los cambios que debemos realizar. Y allí están las autoridades para hacerlos cumplir y los ciudadanos para cumplirlas, porque se trata del bien común, de todos nosotros, de todos nuestros seres queridos. 

Esos protocolos mundialmente aceptados, pueden ser perfectibles, adaptados el curso de la pandemia, pero no debe quedar dudas que el lado débil de esos protocolos están en las excepciones, individuales o colectivas, porque tal como lo dije antes, el virus no tiene corazón ni sentimientos, cuando tiene la oportunidad ataca, y lo hace con los mas débiles.

La responsabilidad social de todos los ciudadanos debe estar para protegernos a nosotros mismos, y no para pedir excepciones. No se trata que las autoridades nos las impongan a la fuerza, se trata que las controlen que se cumplan, que es muy diferente.

Estará en nosotros sobrevivir.

Medidas preventivas en cuarentena


La aparición de casos positivos en el departamento Chilecito seguramente motivará una catarsis espontánea de opiniones que seguramente motivará una minuciosa autocrítica por las autoridades locales, pero más allá de quedarse en la crítica estéril quisiera aportar las medidas que considero se deberían tomar de inmediato.

A saber:

- Toda persona ingresada en Chilecito en los últimos siete días se debe confinar en hoteles/posadas destinados a tal fin con control sanitario estricto diario y con prohibición de visitas de manera estricta. Destinar personal para control de ingresos.
- Realizar análisis serológico a cada uno de ellos.
- Realizar hisopados a todos ellos.
- Adquisición por parte de la Municipalidad de test rápidos. Capacitar a personal para la realización adecuada y precisa.
- Realizar test rápidos a toda persona que ingrese al departamento Chilecito.
- Toda persona que ingrese a Chilecito, DEBE realizar cuarentena controlada en un hotel/posada, y solo con permiso de salida con serología/hisopado negativa. No es suficiente la ausencia de síntomas.
- En este sentido no debe haber excepciones, si por razones de salud la persona requiere controles médicos/sanitarios se destinará su confinamiento en el hospital en el área de aislados.
- Implementar un sistema de seguimiento en los comercios para poder realizar trazabilidad de contactos sospechosos.

      Quiero recordar lo que oportunamente manifeste, Chilecito no esta preparado para afrontar esta pandemia sin el costo de muchas vidas.

Activación del protocolo COVID'19


En tiempos de pandemia cuando los ánimos y la sensibilidad social esta al limite, la cuarentena comienza a cuestionarse, el miedo aumenta, la incertidumbre altera nuestras expectativas, existe una sobredosis de información con términos que muchos no logran comprender, seria conveniente aclarar al menos algunos.
Que significa activar el protocolo COVID ?
Significa que todos los agentes sanitarios encargados de la atención de la persona sospechosa de padecer COVID deben colocarse todos los Elementos de Proteccion Personal para poderlos atender, las personas que tuvieron contacto inmediato deben ser examinadas y analizadas.
Quien activa el protocolo ?
Siempre debe ser un Profesional Medico, quien es el único en condiciones de analizar el caso, y de acuerdo a criterios clínicos puede o no encuadrarlo dentro de ¨caso sospechoso¨establecido claramente por el Ministerio de Salud de la Nacion.
Activar el protocolo significa que la persona tiene COVID ?
Definitivamente No. Existen muchas enfermedades respiratorias que pueden tener presentación inicial como el COVID.
Luego de la activación del protocolo como sigue la persona sospechosa de padecer COVID ?
Lo recomendable es que esa persona sea llevada al hospital, donde se realizaría el examen clínico, y los análisis correspondientes. De ser necesario se realiza el escobillado nasal y faringeo que luego se enviara a La Rioja donde se realizan todos los análisis de esta enfermedad.
Todos los casos sospechosos se realizan escobillado nasal y faríngeo ?
Si existe alta sospecha, si.
Cuanto tiempo demoran los resultados?
Desde que en la ciudad de La Rioja se están realizando los exámenes los resultados están de un dia par el otro.
Que precio tiene el análisis para COVID ?
No se paga nada, esta a cargo del estado provincial. Es de destacar que solo se realiza si el paciente encuadra dentro de “caso sospechoso”.
Seria muy conveniente que todos ayudemos en esta época de pandemia, y los medios de comunicación que son fundamentales, recaben información del Hospital, antes de publicar toda información referida a este tema.
No se gana nada con una primicia de esta enfermedad, pero se puede hacer mucho daño si no se actúa con responsabilidad.

Economía o salud


En los últimos días se han publicado algunos artículos económicos relacionados a las consecuencias económicas de esta pandemia. 
Algunos de ellos hasta se atreven a evaluar el,costo de lo que significa atender al 20 % de la población más vulnerable. Los más atrevidos llegan a dimensionar que esas consecuencias pueden causar el hambre y hasta la muerte de muchas personas. 
Me parece un razonamiento muy egoísta y es por eso que me motiva expresar mis pensamientos. 
En definitiva se lleva a los médicos a cambiar las normas éticas para privilegiar la atención a la población con más posibilidades de vida por sobre aquella otra sin posibilidades de sobrevivir. 
A los médicos que atienden a estos pacientes al lado de sus camas conviviendo con esos paciente dolientes les significa un shock emocional, existencial, ético y humano con impredecibles consecuencias psicológicas y existenciales que aún nadie pude dimensionar. 
En nuestro país la máxima dirigencia política ha seguido una postura más social y humanitaria, pero sabemos que ello debe tener un sustento económico para mantenerlo en el tiempo. 
Para iniciar mi razonamiento debo decir que el mundo no será igual después de esta pandemia, la vida cotidiana, los sistemas de salud, ni la dirigencia política deberá pensar igual, ni obviamente tampoco la economía. 
Se requiere un redimensionamiento de las necesidades de una sociedad, procurando que los recursos económicos, siempre insuficientes, sean dirigidos a las pririoidades reales de la gente. 
Los médicos y científicos están trabajando en laboratorios, en los hospitales las 24 ha del día con un esfuerzo en muchos casos sobrehumanos poniendo en riesgo la propia salud y sus propias vidas. Es que esta pandemia obliga a doblegar esfuerzos. 
El desafío es muy grande porque las vidas que se esta cobrado esta pandemia son demasiadas. 
Desarrollar un medicamento nuevo o la aplicación de uno ya existente demanda mucho tiempo y esfuerzo y ni que decir el desarrollo de una nueva vacuna que también está en marcha. 
Ese esfuerzo de profesionales médicos y de dirigentes políticos debe estar acompañado por los economistas. 
Hasta ahora la economía no muestra signos de evolución, sigue mostrando recetas ortodoxas, sin contextualizarse el tiempo que vivimos y manteniendo los viejos paradigmas económicos y financieros que uso siempre. 
Esta pandemia debe ser un llamado de atención para ellos también. 
Deberán evolucionar, se deberán adoptar al nuevo mundo que nos llevó esta pandemia. 
El dilema de economía o salud debería no debería ser tal, sino que debería ser economía y salud, porque una vez más la economía debe estar la servico de la población, adaptándose a sus objetivos y metas al contexto social actual. 
El desfilo no es fácil, porque hay que cambiar parámetros, objetivos metas índices, cambiar financiamiento productivo, metas de eficiencia, política impositiva, etc etc. 
Insistió en el concepto. Hasta el día de hoy no hay vacuna y la única medida preventiva más efectiva es la cuarentena, el aislamiento social preventivo, para ello la economía debe pensar sobre estas bases y no atacar la única “vacuna” que tenemos hasta hoy. 
Tampoco escapa a este razonamiento que la salud necesita de la economía para financiarse y obtener recursos. 
Es por ello que el desafío de la economía será evolucionar y adaptarse y no encerrarse en conceptos económicos pre pandemia.

Que deberíamos aprender de la crisis Coronavirus ?


Quienes son los verdaderos ídolos en una sociedad. 
El verdadero valor de la solidaridad social
Que la opinion de los expertos siempre debe ser escuchada por encima de intereses económicos y políticos. 
Apreciar el valor de la vida.
El valor de las cosas cotidianas que no siempre se aprecian, el abrazo el beso el saludo de manos. 
La fragilidad del ser humano no tiene raza género religión país riqueza o edad 
Que no hay riqueza del mundo que sostenga una crisis sanitaria global
No debemos pasarnos la vida entre miserias cotidianas sin valorar lo importante. 
Ojalá que al final de esta historia podamos aprender algo.

Las elecciones se avecinan


Se acercan las elecciones y pareciera que se aumentan las diferencias entre los argentinos, 
Es como que la grieta dentro de nuestro ADN como argentino se profundiza. No son pocos los que desearon que le vaya mal al gobierno anterior, y ahora desean y se regodean que le vaya mal a este, como si de que se tratara de dos países diferentes. 
Les recuerdo que en esa Argentina vivimos todos y si le fue mal al gobierno anterior nos fue mal a todos y si le va mal a este nos va mal a todos. Esa grieta que algunos tratan de adjudicarle al gobierno anterior no tienen memoria que existieron Unitarios y Federales; colorados y azules; peronistas y radicales; demócratas y golpistas; kirchenistas y antikirchneristas; y ahora macristas y antimacristas. Hasta me atrevería a decir hinchas de River y de Boca que hacen una guerra campal de un partido de futbol, y no se pueden poner de acuerdo en hacer un estadio único. 
La vision de país es diametralmente diferente entre dos grupos, sin darnos cuenta que el pais es uno solo, y siempre se pretende doblegar al otro para imponer las ideas propias. 
Tal vez allí este nuestro peor mal. 
Es la falta de consensos. Consenso viene de conceder, deponer algunas ideas para lograr un acuerdo. Este concepto que no lo tienen los dirigentes políticos, todo lo contrario, se aferran a sus ideas que pueden ser buenas pero al no deponer algunas de ellas caen en el totalitarismo casi dictatorial. 
O es que los argentinos solo nos puede gobernar gobiernos totalitarios ? 
Espero que no porque creo que Argentina es un país que le costo llegar a la democracia pero para mantenerla debe convivir en ella, y democracia no es mas ni menos que saber conceder negociar apostar por la alternancia y entender que la opinión del otro también puede ser buena.
Se aproximan las elecciones, es una época difícil y nuestros dirigentes políticos no están brindando la luz necesaria para afrontarla. 
Ojalá que los ciudadanos nos demos cuenta y les demos la lección que nos merecemos un país mejor, mas real, mas cercano a la gente, pero con la responsabilidad de saber que justicia social no es solo ayudar al necesitado, es lograr que todos debemos hacer el esfuerzo equitativo para ser un pais productivo, eficiente y jurídicamente estable y serio, porque así podremos ayudar a los necesitados.

Una manzana


Habia sido y era una jornada agotadora. Hacia varias noches que el Dr Ponce no dormia bien. Un paciente internado en el hospital no tenia buena evolucion, y lo desvelaba. Promediaba la tarde de ese dia de consultorio, la lista de pacientes en espera no terminaba, entre sobreturnos y llamadas telefonicas de improvisto, las horas se alargaban.
Pasaba uno y otro y habia que mantener la lucidez en cada consulta, eran personas que asistian para encontrar alguna solucion a sus problemas de salud.
Lo que el Dr Ponce en su agotamiento no esperaba lo que minutos mas tarde iba a experimentar. Una paciente muy especial sentada esperaba en la sala con paciencia de monje tibetano.
“Rodriguez” acalmo el Dr Ponce a la sala y esa anciana con la dificultad de los 85 años se levanto acompañada de su marido.
Como no acordarse de su particular historia, si era una de sus primeras pacientes que tuvo al regresar a su ciudad para ejercer la profesión.
Lo había conmovido desde la primera consulta. Aun permanece en su mente las palabras resquebrajadas por el llanto de hace mas de 20 años cuando contaba su historia. Entre lagrimas y sus manos retorciéndose entre sus dedos que secaban sus lágrimas con un pañuelo. Hacia unos semanas su hija Medica Cardióloga como el recién egresada, había planificado casarse y mientras organizaba la fiesta de casamiento en un trágico accidente automovilístico había perdido la vida.
La vida para esa familia había cambiado rotundamente. Es que era una familia humilde de pueblo y se habían sacrificado bastante para la formación de su hija, tanto como medica y luego en la residencia y hacia poco que se había recibido, y como era lógico planificaba también formar una familia. El destino, Dios o quien sabe quien cambiaba esa historia.
A partir de aquella consulta en todos estos años la había ayudado en su hipertensión, diabetes, artrosis, y lo que mas le costo en un cuadro de depresión, que justo con la Psiquiatra y mediación mediante y sesiones prolongadas había salido adelante con esa fortaleza de Madre que podía llevar ese dolor sin la comprensión de la lógica masculina. No era para menos.
Esta vez la consulta retrasada por esas cosas de la medicina moderna tiene, (no había conseguido turno desde hace varias semanas), venia con astenia anorexia, decaimiento, perdida de peso, y como era lógico ante la pregunta de que medicamento esta tomando, saco una bolsa con al menos 12 medicamentos. Cada medico que la había visto le iba agregando algo, sin percatar los que venia tomando.
Casi inmediatamente saco debajo de esa bolsa un regalo.”Es para usted, es de Famatina”, era una manzana roja envuelta en una servilleta y sostenida con un elástico que prácticamente no cabía en la mano. El Dr. Ponce se quedo estupefacto, los años habían pasado y esa paciente lo seguia conmoviendo.
La medicina tiene esos momentos, donde por mas agotadora sea la jornada nunca imaginas y dimensionas lo que te puedes encontrar. Porque las personas que acuden a buscar su ayuda tienen su historia, nunca te imaginas el tiempo que esperan poder estar con el medico para calmar sus dolencias, entonces porque sentirse cansado ?, porque no dar todo de uno ? si la consulta mas allá del valor monetario tiene este otro valor, solo una manzana llevada en un momento justo y en el contexto particular puede llenar el alma y sentirse satisfecho con haber ayudado. Eso, eso si es suficiente.

La foto



Raúl Acosta pasó delante de su chifonier, donde tenía varias fotos familiares, pero una le llamo la atención. En ella estaba juntó a su madre.
Hacia varios años se la había tomado en un cumpleaños de ella. El mucho más joven y su madre sonriente lo miraba con una natural ternura.
Por un instante se le paso por la cabeza que eran dos personas distintas, el con más cabellera y su madre una mujer radiante muy diferente como la había visto en sus últimos días de vida.
Habrían sido personas diferentes ?
Por esos días ella era una mujer plena, casada con el amor de su vida, disfrutando las vivencias de sus nietos, el casado con un buen trabajo.
Pero como no iban a ser las mismas personas si la vida nos lleva por diferentes caminos, una persona es lo que e s, lo que ha sido y lo que pretende ser.
Todo ser humano tiene su historia, transcurre por diferentes pensamientos en michos casos contradictorios, con felicidades angustias, desdichas, sufrimientos, pero si de eso se trata la vida. Cuando todo eso se acaba ya no hay vida.
En definitiva la foto es el retrato de uno mismo y además la imagen de diferentes personas que acumuladas terminan siendo uno mismo en la actualidad.
Cuanto más puede reflejar una foto ?
Tal ves lo más interesante termine siendo todo lo que fuimos, lo que pretendimos ser y lo que dejamos de ser en una vida que se vive una sola vez y como la podemos disfrutar mejor.

Atrapada en su cuerpo.



Estaba sentada en la sala de espera como tantas otras veces, en un pasillo atestado de gente con niños que lloraban y corrían entre las personas. Su cuerpo dolorido de un metro cincuenta y cinco y setenta y cinco kilos solo le permitía moverse con dificultad. 
"Pelayo...." Se oyó al abrir la puerta de un consultorio, y con movimientos suaves y despacio Dominga encamino sus pasos hacia esa puerta donde la esperaba el joven Dr. Montoya, que la ayuda y acompaña hasta la silla. 
Sin mediar mayores palabras el joven profesional creyó haberse dado cuenta del motivo de la consulta pero la salud de las personas no es tan simple como parece  
Con voz resignada Dominga comenzó a explicar los dolores de columna que la aquejaban hasta que en un instante sus palabras se confundieron en un llanto. Con la mirada compasiva el medico solo atinaba a escucharla y ella continuaba con los ojos llenos de lagrimas explicando los medicamentos que estaba tomando, que la había visto uno y otro profesional, los estudios realizados y que los resultados mostraban una artrosis avanzada en su columna, y en sus rodillas. 
Cuando parece haberse calmado continua explicándole al medico lo que le costaba realizar las tareas diarias por estar sola, sus tres hijos uno en otra ciudad que no la visitaba, ni siquiera un llamado telefónico que al menos la alentaba a seguir adelante, sus otros dos hijos muy atareados tampoco tenían tiempo ni siquiera de visitarla. 
Los nietos criados con esas ausencias tampoco la tenían sentimentalmente cerca, y poco les importaba de la suerte de su abuela. 
Ese dolor florecía aun mas en esas condiciones y mas que atrapada en su propio cuerpo se encontraba vacía del alma con un dolor mas difícil de mitigar. 
Desde el fallecimiento de su esposo su vida había cambiado rotundamente, y transcurría sus eternos días en una fría soledad. Mas fría aun que el invierno que transcurría en esos días. 
La consulta se había extendido mas de lo habitual pero le sirvió para conversar con alguien o mas bien haber sido escuchada por alguien  
Mas reconfortada y con nuevos estudios para realizar e indicaciones medicas, se levanta aun con dificultad pero con menos dolor espiritual, se despide, con la esperanza que en la próxima cita sea un nuevo bálsamo para sus dolencias. 
No había sido una consulta mas, el medico se quedo sentado en su escritorio, pensativo, con la esperanza de haber cumplido su deber con tan poco pero tan eficiente 


Los personajes son de ficción y cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

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Es el número de decreto provincial que regula y condena a los conductores que habiendo consumido alcohol son detectados conduciendo automóviles en la vía pública. 
No soy de los que critican esta medida porque ha sido implementada demasiado tarde, o que esta motivada por fines electoralistas, más bien acudo a una frase usada en una artículo anterior. Nunca es tarde cuando la dicha es buena. Y es por ello que felicito a las autoridades por haber escuchado y percibido una gran epidemia que esta sacudiendo a nuestra sociedad, como son la de los accidentes de tránsito protagonizada por personas alcoholizadas. 
No voy a discutir aspectos técnicos de la medida porque no soy abogado pero si me permiten en mi humilde opinión se omitió el aspecto más importante de la medida. La educación vial no esta incluida. 
Creo que el aspecto más importante de la medida no es la recaudatoria o la de llenar los calabozos de personas alcoholizadas, sino más bien disuasiva, desde el punto de vista económico y de privación de la libertad, pero creo que con esas medidas aisladas no lograremos haber educado al ciudadano en aspectos viales, y habremos perdida una preciosa oportunidad para reencausarlo. 
Concretamente propongo que este decreto debe complementarse con un programa de educación vial, que incluya además de las medidas impuestas la concurrencia y aprobación con asistencia y conocimientos de un curso semanal de seis meses sobre educación vial, además de trabajos comunitarios. 
Esos trabajos comunitarios realizados en el ámbito de hospitales o centros sanitarios que tengan contacto directo con las personas que padecen secuelas de accidentes viales. 

Acudo a este medio ya que no tengo llegada directa a las autoridades y seguramente alguien le acercará estas inquietudes. Al fin y al cabo lo que todos queremos es que no haya más accidentes de vía pública evitables.